Un a investigación en EE.UU. asegura que los pacientes con cáncer cuyo oncólogo recibe financiación de la industria de la industria farmacéutica parecen tener más probabilidades de recibir ciertos tratamientos no especialmente recomendados y de bajo valor, según un estudio publicado en ‘The BMJ‘.

Este hallazgo plantea preocupaciones potenciales sobre la calidad de la atención que reciben los pacientes con cáncer en EE.UU.

Los investigadores del Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York, liderados por Aaron Mitchell, sugieren que se debería reexaminar el estado actual de los pagos personales de la industria farmacéutica a los médicos.

En declaraciones a ABC salud, Mitchell señala que en el trabajo se han estudiado varias formas de tratamiento que no son recomendadas o son innecesariamente caras debido a alternativas más económicas. «Algunos pacientes reciben estos tratamientos incorrectos en ocasiones, pero hemos descubierto que son más los pacientes que los reciben cuando su médico ha recibido dinero de la industria».

Explica el investigador que la forma más común de pago son las comidas gratuitas. «A veces, se trata de un almuerzo entregado a la oficina del médico y en otras ocasiones reuniones en restaurantes muy caros. Otras formas comunes son los honorarios por conferencias (la empresa da un pago en efectivo al médico por dar una charla sobre el medicamento de la empresa), los honorarios de consultoría y los viajes y hoteles gratuitos. Hay algunas otras formas menos comunes, pero estas representan aproximadamente el 90%».

El trabajo ha identificado datos de reclamaciones de Medicare de pacientes con un nuevo diagnóstico de cáncer durante 2014-19 que estaban en riesgo de recibir uno de cuatro fármacos no recomendados (desaconsejados por las pautas) o de bajo valor (que no brindan ningún beneficio incremental y son más caros).

Los dos medicamentos no recomendados eran: denosumab, un fármaco modificador óseo para el cáncer de próstata sensible a la castración, y factores estimulantes de colonias de granulocitos (GCSF) para prevenir la fiebre neutropénica en pacientes que reciben quimioterapia.


Las empresas son libres de realizar tantos pagos como deseen, y los médicos son libres de aceptarlos

Aaron P. Mitchell

Memorial Sloan Kettering Cancer Center

Los dos medicamentos de bajo valor eran: nab-paclitaxel en lugar de paclitaxel para pacientes con cáncer de mama o de pulmón, y el uso de un medicamento contra el cáncer de marca cuando hay versiones genéricas o similares disponibles.

Los resultados muestran que la proporción de pacientes que recibieron denosumab no recomendado dentro de los seis meses posteriores a su diagnóstico fue del 31,4% para aquellos cuyo oncólogo no había recibido el pago y del 49,5% para aquellos cuyo médico sí lo había recibido.

Los investigadores utilizaron una base de datos de relaciones financieras entre empresas y médicos (Open Payments) para identificar al oncólogo asignado a cada paciente, anotando los pagos que habían recibido del fabricante de los cuatro medicamentos en el año anterior al diagnóstico del paciente.

El problema para es que estos pagos no están regulados en EE.UU, advierte. «Las empresas tienen que informar sobre los pagos que realizan, y esto se registra en Open Payments. Pero las empresas son libres de realizar tantos pagos como deseen, y los médicos son libres de aceptarlos. En teoría, una ley conocida como la Ley contra Sobornos prohíbe los sobornos pagados a los médicos para recompensarlos por recetar medicamentos. Esto se ha aplicado en casos graves de abuso. Sin embargo, nunca se ha aplicado a los tipos de pagos rutinarios y cotidianos como los que estudiamos en este informe, por lo que estos siguen estando efectivamente sin regular».

Y según este investigador, la situación en Europa no es mucho mejor. «De hecho, según mi conocimiento, es incluso peor, ya que la mayoría de los países europeos (con algunas excepciones) no tienen un sistema sólido de informes públicos como la base de datos de Pagos Abiertos en los Estados Unidos».

Los autores reconocen que se trata de un estudio observacional, por lo que sólo puede concluir una asociación entre los pagos de la industria y la prescripción y no puede inferir causalidad, y señalan que la clasificación errónea en los datos de reclamaciones y su enfoque en un grupo reducido de pacientes e intervenciones pueden haber influido en sus resultados.

Sin embargo, aseguran que la influencia de los pagos de la industria en el comportamiento de los médicos está bien establecida y este estudio sugiere que esta influencia tiene el potencial de afectar negativamente la atención de pacientes individuales.

En su opinión, la razón por la que estos pagos influyen en los médicos es que a menudo van acompañados de información por parte de la empresa. «La empresa lleva comida gratuita al hospital y luego informa al médico sobre sus medicamentos más nuevos y mejores. Sin embargo, sabemos que la información proporcionada por la industria está sesgada y minimiza los riesgos del tratamiento. En resumen, esta práctica debería terminar. Los médicos deberían obtener su información de prescripción de fuentes imparciales».