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Abr
Oslo, capital de Noruega, combina ambiciosas metas climáticas con una economía que históricamente ha dependido de la energía. La ciudad y sus inversores afrontan el reto de evaluar el riesgo de carbono en activos de larga vida útil —incluidos edificios públicos y privados, infraestructuras energéticas, puertos y activos financieros vinculados a hidrocarburos— para evitar pérdidas de valor, emisiones inesperadas y un incremento de los costes regulatorios.En qué consisten los activos de larga duración y cuál es su relevanciaDefinición: bienes cuya vida útil suele extenderse más de 10–20 años, como edificios, plantas de generación, redes, terminales o concesiones.Vulnerabilidad: la exposición que…








