El representante de Ricky Rubio escuchó estas horas en los talleres de la ciudad deportiva de Barcelona, ​​premiado por el club azulgrana porque disponía de estas millas para poder fichar al jugador de la Euroliga, requisito que no se da con el ACB porque el club puede dar siempre y cuando no consiguió 20 licencias en el curso, además de una nueva incorporación cara a los playoffs. Y como ambos equipos se asentaron en la misma frecuencia, inmediatamente se resolvió un acuerdo -firmado y anunciado este martes- que satisfizo a todos: el Barça fichó a Ricky para nominar el equipo y las competiciones, al tiempo que se comprometió a respetar el proceso de recuperando la salud mental del jugador y su total libertad para decidir inmediatamente su futuro: si juego o no, quieres firmar un nuevo contrato o no. Es, en definitiva, una coincidencia.

En el Barcelona entienden que Ricky es un valor sensacional para el equipo y el club, un jugador diferencial que podría dinamizar al equipo en esta última temporada. “Ha sido una buena mañana, ¿no?”, murmuraron entre muchos directivos del club en la final negra, cuando se dieron cuenta de que el base había decidido recurrir a la ropa corta y, sobre todo, hacerlo con la camiseta del equipo. Equipo de entrenamiento azulgrana, el que utilizó entre 2009 y 2011 antes de marchar en la NBA. El presidente Joan Laporta, al día siguiente, fue explícito: “Cuando asumí la presidencia por primera vez, estábamos muy ilusionados en el club”. Pero nadie puso condiciones a Ricky, que unos meses después fichó por los Cleveland Cavaliers y se le dio un tiempo para recuperar su bienestar mental, por lo que también abandonó la concentración de la selección española porque su mente, dijo, era un lugar oscuro. Pero ahora veo un hijo.

“Me paso semanas dándoles turnos y otras tantas trabajando mente y cuerpo, y me veo con fuerzas y fuerzas para ver cómo reacciono con una pelota en las manos”, dijo Ricky pasó una semana en los círculos sociales, una vez que compartió el canción con los azulgrana, acogido por excompañeros como Navarro (director de fútbol del Barça) y Abrines, además de Willy, Parra y Brizuela (de la selección), y también el técnico Roger Grimau. “Vio caro y sólo él puede ser feliz”, reconoció su amigo Marc Gasol el día que anunció su retirada. Algo parecido a lo que dijo Grimau: “Ver a Ricky en una pista es una muy buena noticia, pero única y exclusiva para su proceso de recuperación. Estoy feliz como persona y también debemos estar muy felices de que sea elegido para nuestro club como parte de su proceso de recuperación». Aunque ha encontrado su racha como entrenador: “Es un excelente jugador. Quiero decirte unas pocas palabras, porque antes de que entendieras la frase ya sabías lo que quería decir.» Mensaje que aprobó la planta. “Es un jugador que nos puede ayudar mucho y hará un mejor equipo”, convence Laprovittola, aclarando que debe respetar su tiempo. “Todos, y yo personalmente el primero, como amantes del baloncesto, estamos emocionados y queremos aprender de Ricky”, añadió Jabari Parker.

“El plan era aprender, entrenar y entrar en la dinámica del equipo, además de disfrutar de su deporte”, dicen desde el entorno más cercano a Ricky; “Pero con el tiempo, si todos son conscientes de ello y entienden que puede ser útil, podrán unirse a la planta. Siempre eso sí, anteponiendo el plan médico y tu recuperación”. Condiciones que el Barcelona aceptó con los ojos cerrados, entusiasmado con la oportunidad. Una vez pasados ​​los días, afiliado a la sintonía y con las licencias de la Euroliga en el país, el club le dice a Ricky que puede fichar por la competición europea, estipula un contrato que es papel mojado porque no se habla de cifras hasta posibilidades. O, si es lo mismo, Ricky ahora tendrá un contrato como exigen los estados de la competencia, pero será revisado cuando el jugador decida jugar. Y si esto no ocurre, más aún, porque el club te da una pista clara, consciente de que primero está la persona y luego el jugador. Cabe señalar, sin embargo, que el paso de la inscripción demuestra que Ricky se siente como en casa en el parqué, en el Barça y con la pelota naranja, también recomendada por el mismo.

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