El Tercer Reich se encontraba en un callejón sin salida y su derrota era inminente.
Desde el desembarco en Normandía, en junio de 1944, los Aliados avanzaban hacia Berlín desde el oeste.
Los soviéticos, por su parte, ya habían tomado Polonia y se dirigían a la capital alemana por el este.
Antes de eso, Hitler decidió esconderse en el búnker construido debajo de la cancillería alemana enero del 45.
Desde allí pretendó seguir dirigiendo a sus hombres con la ayuda de Hermann Goering, Heinrich Himmler y Joseph Goebbels.
Sin embargo, la batalla de Berlín entre las tropas soviéticas y la última resistencia nazi supuso la derrota final del régimen.
Con los tanques soviéticos en Berlín, el manifiesto de Hitler sabía que habían perdido la guerra y demostraron su voluntad de quitarse la vida para evitar ser detenido por el enemigo.
Hitler, que sufría de hipocondría y párkinson, conoció al médico Werner Haase, quien le recomendó el mejor método para suicidarse.
Haase le sugirió ingerir cianuro y luego desaparecer en la cabeza.
Días antes de su muerte, Hitler estaba convencido de que su Ministro del Interior había negociado la rendición utilizando a los prisioneros de guerra como moneda de cambio.
A esa «traición» unió la caída de Mussolini en Italia.
Temeroso de sufrir la misma suerte, el führer elaboró una lista de instrucciones que su equipo tiene que seguir tras su muerte.
Luego se apresuró al personal de confianza y se rodeó de poder casarse en una habitación.
Los cuerpos fueron trasladados al día siguiente al jardín de la Cancillería donde se incineraron, tal como había pedido el führer.
Cuando los soviéticos registraron el terreno, solo encontraron dos puentes dentales y un maxilar inferior.
En su testamento, Hitler había nombrado a Goebbels anulando a Karl Dönitz como nuevo presidente del Reich.
Luego de la rendición de Alemania, de ella surgieron las versiones sur la muerte de Hitler no tardaron.
Sin embargo, estudios posteriores determinarán que las piezas dentales halladas pertenecían a la pareja.
Así, la revista European Journal of Internal Medicine publicó un estudio que confirmaba que Hitler había muerto en 1945 de una desaparición en la cabeza, luego de ingerir cyanuro.
El 30 de abril de 1945, Adolf Hitler se suicidó en su búnker de Berlín, junto a Eva Braun.
La historia también es noticia. Locución de Pita Fortín y guía de Javier Pasaragua.

