Natalia Oreiro: «Mi hijo me enseña más de lo que yo puedo enseñarle a él»

Natalia Oreiro: «Mi hijo me enseña más de lo que yo puedo enseñarle a él»

Al mayor estilo Hollywood, en uno de los enormes estudios de la productora Non Stop, en la localidad de Munro, un rincón con potentes artefactos lumínicos, cámaras, micrófonos y numerosos técnicos alrededor, son el marco para que la actriz, cantante y conducta Natalia Oreiro, recibe en forma individual a la prensa especializada. El motivo es promocionar su última película, «casi muerta», que acaba de estrenarse en cines. Pero basta estar sentado al frente de la artist uruguaya para comprobar que ella irradia luz y energía propia, aunadas tiene un carisma incandescente.

Dueña de un rostro sin tiempo y una rotunda belleza, es protagonista del segmento largo como director del actor Fernán Mirás, adaptación de “Bypass”, la comedia vasca de 2012, nominada a los quince premios Goya, incluidas Mejor Película y Mejor Guion . Mirás supo cosechar críticas más que positivas con su ópera prima «El peso de la ley», y volvió a la pantalla grande con esta película cuya trama fue sustancialmente adaptada a la versión local. El argumento combina el amor y la amistad con el último paso vital de cualquier existencia: la muerte.

La trama se centra en María (Oreiro), Javi (Diego Velázquez), Paula (Paola Barrientos) y Lucas (Ariel Staltari), todos unidos desde la infancia. Pero la vida de María da un vuelco en todo sentido cuando sufre un dévanecimiento y un accidente que casi le cuestan la existencia. Los estudios clínicos que le hacen son lapidarios: le queda apenas un mes de vida.

Los amigos se reúnen para acompañarla las veinticuatro horas del día antes de su final anunciado, a pesar de que Paula está casada con “el mudo” (Alberto Ajaka) y tiene un hijo pequeño (Filippo Carrozza). En esos días compartidos, Javi y María descubre que, durante todos sus años de complicidad y cariño, realmente estuvieron enamorados y él decidió entre su amor por ella o su vida junto a su novia, Mía (Violeta Urtizberea).

Avisos: Vi la película y, por más que es una comedia, hay una escena que me conmovió: el diálogo de su personaje sobre la muerte, con el hijo pequeño de su amiga. Pareciera ser la clave.

Natalia Oreiro: Ahahahah… (exclamó) Uno que llega por otra que se va. ¡Qué loco! (Y hace una pausa) Me dejé pensando en esa escena.

Avisos: Sobrio todo eso, en la visión de Mirás, el chico está…

Oreiro: Patatas para arriba. Is that así, creo, nos deben de ver los niños, ¿no? Justamente hay un libro de (Eduardo) Galeano que llama «Patas arriba (La escuela del mundo al reves)» alli habla un poco de eso. De cómo todos estamos dados vueltas. A diferencia de la mirada fresca de un niño, sin ninguna contaminación, que si tenemos los del mundo adulto. Sí, esa escena es muy conmovedora. Porque lo que él quiere saber es eso, ¿qué pasa cuando te morís?, ¿dónde vas a estar? La película animada «Coco», habla de eso, quedas en el recuerdo, en el corazón, y cuando a uno no se lo recuerda, ya no estás más. A mi me gusta mucho la mirada que tienen los mexicanos en relacion con la muerte. Esa cosa de celebración. Que recuerdan a sus muertos con musica y con bailes. Nosotros venimos con esa impronta, no sé, italiana o española, que es triste. Estaría buenísimo que recordáramos a las personas con lo mejor.

Avisos: Al mismo tiempo, María confirmó que la única certeza que tenemos es que todos nos vamos a morir. Pero al mismo tiempo nos invade el temor al pensar en eso.

Oreiro: Es que todos nos vamos a morir, pero no lo tenemos tan presente cuando estamos vitales. Lo que le pasa a María es que le dicen que en un mes se va a morir y ella piensa, «¿Cómo puede ser que vaya a ocurrir eso sí, hasta ayer, estaba andando en bicicleta?». Pareciera que es mejor morirse y no enterarse porque, ¿qué se hace?, ¿despedirse?, ¿de quién? Is like a limbo, a quedarse en el medio, y en realidad quienes más terminan en contacto, creo, son el entorno de sus amigos. La ausencia que va a suceder, pero todavía no. ¿Cómo contenemos a esta persona sin hablarle directamente de esto?, se preguntan y comienzan a modificar la forma de tratarla. La película es una comedia delirante, con mucho humor negro, particularmente por la mirada del director, ya que Fernán es una persona que tiene ese humor, pero al mismo tiempo es profunda y sensible, porque también él lo es. Y se habla de cosas tan simples como la vida, la muerte, el amor y la amistad.

Avisos: Nada más ni nada menos.

Oreiro. Cómo, ante lo inevitable, recurrimos al humor. Con estos agarran ataques de risa en los lugares más terribles como en un velorio.

Acepta dejar constancia que está en pareja con el músico Ricardo Mollo, sus padres de Merlín Atahualpa, que ahora tiene once años.

Avisos: Además de actuar, ¿qué hace de su tiempo?

Oreiro: Cuando me acuerdo, respiro (risas). Es que nos olvidamos de respirar y cuando se respira conscientemente, lo que es un problema, deja de serlo. Vivimos tan alienados…(Piensa) Habla una persona privilegiada. With this siento que tengo un problema desde un lugar de privilegio y cuando respiro y bajo, if no tiene solución, no es un problema; y si lo tiene, tampoco. Ahí va un pasar. Creo que corremos mucho. En mi caso, corro mucho. Entre un trabajo y otro, me gustaría tener más tiempo libre, pero después mi personalidad hace que haga muchas cosas al mismo tiempo. Soy muy curioso.

Avisos: Es mamá, que es una gran responsabilidad.

Oreiro: Totalmente. Y cómo me cambió la percepción de la vida en relación a la maternidad. Corrió de eje cien por ciento. Mi hijo me enseña más de lo que yo puedo enseñarle a él. Pero me convirtió en una persona con miedo. Y no lo era.

Avisos: Dicen que los padres están preocupados por su propia existencia, pero sobre todo o más por la de sus hijos.

Oreiro: Por la propia, sin duda, pero para cuidar la de otro. Me subo a un avión y empiezo a pensar cosas horribles, y que no me puede pasar nada porque mi hijo me necesita. Al mismo tiempo, es un ser libre e independiente, debe de serlo. No debo tener ese sentimiento principalmente por él, porque es un peso que no merece. Pero la cabeza… Por eso digo lo de respirar, decir: “Todo está bien”, disfrutar. «Disfruta elvientito en la cara», me dice mi hijo cuando andamos en bicicleta. His esas cosas simples de las que también habla la película. Como María que se emociona cuando va a la terraza de su infancia y ve el atardecer. Y se ve a sí misma de niña, corriendo, se acuerda de su madre allí. Es un tiempo sin tiempo el hecho de saber que vas a morir y, de repente, es como que la vida se pone enfrente.

Avisos: Resulta evidente cuando en otra escena, el personaje mira el almanaque y los días y las horas pasan. Y sufre por cada minuto perdido.

Oreiro: Yo tengo bastante de eso. Soy una persona que no duerme mucho porque de chica me forzó a dormir la siesta. Obvio que de grande jamás lo hice. ¡Siempre sentí que me hacían perder el día! (risas) Me gusta estar despierto, aunque respeto el descanso, no solo to sleep y en relación con el trabajo físico sino el mental.

Avisos: Antes dijo que era una persona privilegiada, pero también está muy comprometida socialmente. Es embajadora de buena voluntad de UNICEF.

Oreiro: Si. Hace poco estuvimos en el asentamiento «El Volcadero» de Paraná (Entre Ríos).

Avisos: Para los que no sabemos, ¿qué responsabilidad implica ejercer ese rol?

Oreiro: Básicamente se trata de poner un poco de luz en lugares donde hay mucha oscuridad. Entonces, no solamente hacemos cosas en el país donde vivimos, sino que también viajamos a otros. A mí me tocó viajar a África para compartir esa experiencia con el resto del mundo. Justamente, UNICEF está en los lugares ni bien sucede una tragedia o en los que, descichadamente, viva sumergido en una. Países que viven en guerras o desastres naturales. UNICEF y la Cruz Roja son los que primero salen y lo hacen con los recursos de sus socios que se comprometen no únicamente con las causas que acontecen en sus naciones. Con veces, quizás egoístamente, uno podría decir: «Pero aquí también hay necesidad y mucha». Y mucha (enfatiza). Desde hace mucho tiempo, lamentablemente. Pero de la misma forma que UNICEF trabaja aquí con recursos extranjeros, lo hace igual con los que genera Argentina.

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Nota

Por Claudia Morales