Pocas veces, como esta semana, la política se alineó como una actividad deportiva. Fútbol, baloncesto, golf, rugby. A professional game, pago, en el que solo se trata de ganar. Para llegar, coronarse o subsistir en otro evento electoral. Así han cerrado las alianzas partidarias: convicciones aparte y tapándose un ojo o la nariz, según los casos. Piratería de la Conveniencia.
Basta el retrato de un participante: el UCR admitió el ingreso de José Luis Espert como integrante de Juntos por el Cambio. Sin rencores, hasta olvidó el centenario partido los diversos insultos que le brindó la económica Durante años, el más reciente —en un exceso de machismo implícito— tratando de “puto” al mendocino Alfredo Cornejo. A los gritos. Del mismo modo que antes carneó al partido, de Yrigoyen a Alfonsín, sin distinciones ni paradas. Siempre un poco menos brutal en sus expresiones sobre el peronismo, eso sí.
El sueño de los cuatro precoces candidatos
protagonista de la disuasión forzada a los radicales fue Horacio Rodríguez Larreta, hombre de diferentes desvíos en su carrera, quien corresponde en el gobierno de Fernando de la Rúa como antecedente. Se supone que la conciliación lograda se inspiró en su propia conveniencia: Espert quita se adhiere al rival en el internado de la jefa de Gobierno, Patricia Bullrich.
Por otro lado, la generosidad radical de duplicar se manifestó en un congreso de hace pocas horas: acordaron ampliar la base de la coalición, incorporando Cambiemos a fracciones de otro pensamiento, liberales por ejemplo, odiosos ejemplares que solían provocarle urticaria (recordar that, en tiempo de Raúl Alfonsín, el finado mandatario y jefe del partido expulsado por disidentes a Ricardo López Muphy y Adolfo Sturzenegger, padre de Federico).
pero el nueva apertura no alcanza a ningún liberal ni, mucho menos, habilita a pensar que el partido retoma una senda alvearista: la UCR tapia el acceso a otras figuras de esa tendencia, prohíbe que Javier Milei —por ejemplo, si quisiera— se acerque a la coalición, establezca un cordón sanitario para quien piensa como Espert, ya que juntos desparramaron la predicada liberal por buena parte del país.
Allá discriminación entonces se ha vuelto individual y Gerardo Morales, titular del radicalismo, sostuvo que él nunca aceptará negociar con un traficante de órganos como Milei. Semejantes palabras a una dama de Cambiemos que una vez dijo: «Mi limite es Mauricio Macri». Y, más tarde, terminé comiendo milanesas en su casa
Ahora Morales y su compañía radical preferencia ennoviarse con parte del peronismo clásico, vía Juan Schiarettile temen más al pelilargo economica qu’a los que combatieron con bombas en 1955. Como si Milei representará en la crisis un peligro superior a lo que, en su momento, ellos llamaron «dictadura».
Batalla rebelde
Este episodio es una de las tantas perlas en la finale, dentro de diez jornadas, para presentar los candidatos a las internas, el paso a las votaciones de agosto y octubre. Peripecias de días agitados en los que se pierde tiempo para pensar hasta en cambiar el número de las alianzas, cuestión de que nadie se acuerde de lo que han sido hasta ahora. El oficialismo mudó a Unión por la Patria, lo hizo desaparecer, la oposición tuvo dudas con su sigla, pero se mantuvo en los siete.
Cristina habla y pone distancia al tumulto desde el sur, se acomoda y debate consigo mismo sobre la conveniencia o no de pronunciarse por algun candidato. Tuvo queridos visitantes que la consejaron: «Después de Alberto Fernández, mejor no elijas a nadie. Además, si gana y llega a fracasar como Alberto, te van a maldecir por toda la vida, serás una desgracia”. Agregado: «Ya tuviste 4 penales y los erraste todos. Es hora de cambiar de ejecutar”. Sugerencias al vacío, parece.
Mientras, continúa el ritual implosiones en el oficialismo (Massa, De Pedro, Cristina, Scioli) al igual que en la oposición (Horacio Rodríguez Larreta, Patricia Bullrich, Mauricio Macri), EL dos grupos contenidos en una misma frontera: no romper la jarra de cristal que los contiene. aunque se odie a si mismo. A menos que los divida porque pierde más de lo que gana, tanto en el rol profesional como en el profesional, esta alternativa es inaceptable.
Una joven interesada en la liga, Milei, tropieza no solo con el lenguaje del sistema y, cándido, pretende que puedas repetir la experiencia de una Graciela Fernández Mejide que solo recorriendo la provincia de Buenos Aires en una trucketa azul, venció a Duhalde , a la esposa, a los famosos barones del conurbano, al llamado «aparato» en la estancia escriturada tiene número conocido. Justo el mismo que, al llegar al gobierno por un atajo, se había aliado al jefe del radicalismo de entonces para trepar y quedarse en la Casa Rosada.
con la misma inocencia cry Milei que no se va a desinflar por carecer de estructura, where así lo van a informar los medios, y que si lograra el milagro de atravesar el ballotage, copiaría al Bukele de El Salvador, quien logró la cima sin respaldo legislativo y desde entonces, gobierna. Curioso, una misma cantidad de horas que los Fernández y con un mayor respaldo de su pueblo (al menos en temas como el de la inseguridad o en la reducción del gasto público).
Tal vez el economista argentino confianza que puedes asociar con tus acontecimientos divinos sin necesidad de preocuparse por la organización de su partido o despreciar la tarea de la fiscalidad del dia de los comicios. Como diría algún rival, «no estamos a favor del fraude, pero tampoco queremos que nos obliguen a cometerlo si es que no se ocupa de sus obligaciones». Más grave, en estas cuestiones administrativas, será la pérdida de boletas propias en los cuartos oscuros. Algún picaro especialista supone que esas las fallas pueden restarle entre 4 y 5 puntos en unas elecciones generales. Sí número, en una habilidad de tres tercios es una perdida mortal.

