Las complicaciones del embarazo, como la preeclampsia y la diabetes gestacional, se han asociado recientemente con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas en el futuro. Ahora, un nuevo estudio de la Universidad Northwestern Medicine de Chicago (EE.UU.) ha descubierto que la obesidad antes o durante el embarazo es la causa real de futuras enfermedades cardiovasculares.

Hasta ahora, los científicos no estaban seguros sobre qué factor, la obesidad o las complicaciones del embarazo, desempeñaba un papel más importante en el riesgo de enfermedad cardiovascular años después del embarazo.

Este estudio, que se publica en ‘Circulation Research‘, es el primero en responder esa pregunta y, además, determina que la obesidad previa al embarazo es el verdadero factor tanto de los malos resultados del embarazo como del riesgo futuro de enfermedad cardiovascular.

La investigación es una de las pocas que ha monitorizado a sus que sigue a sus participantes (aproximadamente la mitad de los cuales tenían sobrepeso u obesidad) desde el comienzo de su primer embarazo hasta varios años después del parto.

«Demostramos, por primera vez, que los resultados adversos del embarazo son principalmente indicadores, y no la causa fundamental, de la salud cardíaca futura», afirma la autor del estudio, Sadiya Khan. «Esto significa que el embarazo simplemente revela el riesgo de enfermedad cardíaca existente».

El equipo de investigación ha seguido prospectivamente a 4.216 mujeres embarazadas desde las primeras etapas de su embarazo hasta un promedio de 3,7 años después del parto.

En la primera visita, la media de la edad materna era de 27 años, y el 53% tenía un índice de masa corporal (IMC) normal, el 25% tenía sobrepeso y el 22% tenía obesidad. En comparación con aquellas con un IMC normal al principio del embarazo, las personas con sobrepeso u obesidad tenían un mayor riesgo de desarrollar trastornos hipertensivos del embarazo.


El embarazo es una prueba de esfuerzo natural para el corazón

Sadiya Khan

Universidad Northwestern Medicine de Chicago

El objetivo de este trabajo era comprender mejor las asociaciones entre la obesidad materna, los trastornos hipertensivos del embarazo y otros resultados adversos del embarazo, y la salud cardiovascular varios años después del parto.

«Nuestra hipótesis era si las complicaciones del embarazo hacen aflorar estas complicaciones de salud ya que, como sabemos, el embarazo es una prueba de esfuerzo natural para el corazón», explica Khan.

Estos resultados son importantes porque si la obesidad previa al embarazo es la culpable o la causa del riesgo, «deberíamos abordarla con intervenciones», añade. «No queremos simplemente esperar hasta que las personas sufran estos eventos cardiovasculares; queremos evitar que sucedan».

Una línea importante de la investigación de Khan es la idea del «trimestre cero», o salud previa al embarazo. «Al mejorar la salud durante este momento crítico en la vida de una persona, pueden mejorar los resultados no solo para el embarazo y el bebé, sino también para su salud personal a largo plazo», explica Khan.

Debido a que parece complicado identificar a estas mujeres antes de quedar embarazadas, Khan sugiere que el principio del embarazo puede ser un momento oportuno para aconsejar sobre hábitos saludables para el corazón, como la dieta y el ejercicio, «cuando es más probable que las mujeres interactúen con los médicos durante las visitas prenatales».

Matiza la investigadora que no se trata de «recomendar la pérdida de peso durante el embarazo», pero sí se pretende «aconsejar asesoramiento y seguimiento para un aumento de peso gestacional adecuado. Es una de las pocas ocasiones en la vida en las que visitas al médico con frecuencia mientras estás sano».

Muchos estudios han demostrado que las mujeres embarazadas pueden limitar de forma segura su aumento de peso durante el embarazo comiendo sano y haciendo ejercicio de forma moderada o incluso vigorosa.