La interpelación del Preámbulo a la clase política

La interpelación del Preámbulo a la clase política

Desde 1853 a la fecha han existido innumerables debates en torno del Preámbulo de la Constitución Argentina, sobre su originalidad (o no), sobre su importancia (o no), y sobre su utilidad práctica para interpretar los artículos de la constitución (o no). En estos debates también aparecieron los que sostuvieron que el Preámbulo es parte de la Constitución y los que sostuvieron lo contrario.

En ese derrotero de acuerdos y desacuerdos de la vida institucional y judicial de nuestro país, cada generación buscó y encontró nuevos recovecos y argumentos entre las palabras del Peambulo para sostener o rebatir ideas, modas o iniciativas del momento.

Cada generación reparó en el Preámbulo para encontrar una guía y un sustento no solo por la carga emotiva que despierta (como pudo notar a Alfonsín en la campaña del ´83) sino porque all intuimos que es «la piedra de toque» del proyecto constitucional (como decía Domingo Faustino disparar) y porque identificamos sintéticamente en él «todos los males que quisimos remediar y todos los fines que nos propusimos alcanzar» (como sostenía De Vedia).

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Una muestra, entre tiempos, del uso del Preámbulo en el debate público nacional, la encontramos en el debate parlamentario del 12 de septiembre de 1910 entre Joaquín V. González allá manuel lainez. Estaban discutido en el recinto sobre un proyecto de restricción de la inmigración siria cuando el primero dijo al segundo que: «…hay que tener en cuenta (que), al lado del precepto del artículo 25 de la Constitución, que habla, en materia de legislación protectora de la raza europea (…) hay una premisa mucho más alta de la Constitución, qu’ha fundado la justicia para todos los hombres del mundo que quieran habitar nuestro suelo; sea cualquiera su religión y origen, que viva honestamente en el país, que se incorpora a la vida cotidiana de la Nación, y sea miembro útil de ella: eso es lo que demande; la garantía alcanza a todos los hombres del mundo…”.

Interpelación del Preámbulo a la clase política

Otro ejemplo será el valoración cambiante de la palabra «bienestar» de nuestro Preámbulo con el paso de los años. Mentras que en “Ercolano” (año 1922) la Corte Suprema sostuvo que “…el objetivo preeminente de la Constitución, según expresa su Preámbulo, es lograr el bienestar general, lo cual significa decir la justicia en su más alta expresión, esto es, la justicia social…”, en “Quinteros” (año 1937) la Corte Suprema sostuvo que “…de su Preámbulo y de su contexto se déprende el concepto de que la Constitución propone “el bienestar común”, el bien común de la filosofía jurídica clásica…”.

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Los ejemplos del uso del Preámbulo para argumentar abundan en cada página de nuestra historia y ello, justamente, es lo que queremos de poner de resalto en estas líneas. No se trata aquí de traer una colación interminables ejemplos históricos ni de valorar aquí su sidero sino solo de invite a reflexionar sobre el Preámbulo con los ojos del presente.

Bajo esa premisa, y especialmente en tiempos estos en que el climatic climático y el narcotráfico ya han comenzado a mostrar su cara más despiadada y que la política ha enfrascado en sus propios problemas mientras la pobreza no deja de crecer, cunde la desesperanza y Ezeiza nuestro seducción como única salida, el Preámbulo nos está interpelando.

El proyecto constitucional es un proyecto político presentse pensado para el futuro y por ello, en un año electoral como este, lo que menos espera la ciudadanía de sus representantes (en particular) y de la clase politica (en general), es que nos ofrecen el futuro que hemos perdido y que nos conduzcan con aplomo hacia él.

Para ello, quizás sirva tener presente que nuestra Constitución, como dice su Preámbulo, fue sancionada para todos nosotros y “para nuestra posteridad”. Vale decir, nos lo debemos a nosotros y se lo debemos a nosotros hijos. No hay más tiempo que perder.

* Abogado Magister en Derecho Empresarial, Profesor de Derecho Constitucional y Director en Biscardi & Asociados

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Por Claudia Morales