En un circuito altamente competitivo como el del tenis profesional, siempre hay lugar para ejemplos de amistad y camaradería. Este es el caso del marplatense Horacio Zeballos, el mejor doblista de la historia argentina (alcanzó el número tres del mundo), que dejó paso a su felicidad por haber traspasado exitosamente la primera ronda de doubles de Wimbledon junto con el español Marcel Granollers, consolar al hijo de Juan Sebastián Cabal Apenas terminó el encuentro.
Fue un durísimo partido en que la pareja argentino-ibérica se impuso ajustadamente a la colombiana formada por el propio Cabal y Robert Farah por 6-7(6) 7-6(2) 7-6(9) en 2 horas 56 minutos «de altísimo nivel» como el mismo Zeballos lo definió en un diálogo exclusivo con Perfil.
Pero la nota emociona la dio Zeballoscuando apenas finalizó el chocque y antes de retirarse, vio al hijo de Cábala llorando en la falda de su padre, se acerco y lo consoló diciéndole «que lo importante la habían ganado ellos (la final del US Open) y vos estabas presente”. la relacion de Zeballos y su familia con los Cábala viene de lejos, ya que según él nos contaba «Se conocen con mi nena (Ema) desde que los dos iban a la guardería del Australian Open y tenían 6 meses».
«Hay muchas emociones. Un partido tan cerrado, yo todavía no caigo. Todos son duros, pero cuando llegas acá, ves el cuadro y te toca en primera ronda una pareja que nos ha ganado una final de Grand Slam (US Open), decís el pucha, un poquito más de suerte » Hoy el nivel fue altísimo de los cuatro y eso hizo que se definiera por detalles.
La evocación de momentos trascendentales de partidos pasados frente a una misma pareja tiene para «Zebolla» un valor mental importante. Así nos contó que «Muchas veces pasa te vienen recuerdos de momentos de grandeza, sea que hayas jugado contra ellos una final de Grand Slam o de Masters 1000.Yo hoy esperaba en la final del US Open y eso me hizo jugar mejor».
Cuando en el match tie break del tercer set Zeballos-Granollers se acercaban a la victoria, los te acortaron distancias peligrosamente, y en ese momento clave la determinación fue fundamental. Así lo admitía el marpoatense: “ahí hay que tener mucha convicción y tirar para adelante; el diálogo tiene que ser demasiado positivo porque en el dobles no tienen ritmo, no es como el singles, no tenés la posibilidad de tomar ritmo, tenés que estar muy arriba de energía, ahí está la diferencia. Este tipo de partidos son más que nada mentales”.
Siempre es comfortante y esperanzador empezar así cualquier torneo, más si es uno de los grandes, y más aún si es Wibledon, la Catedral. Ahora tiene que saber que el camino recién comienza.
Daniel Álvarez

