Según la Secretaría de Industria, entre el primer trimestre de 2022 y el actual, las PyMEs generarán en nuevos países 140 mil nuevos empleos. Asimismo, el aprovechamiento de la capacidad instalada de la industria llegó al 68,9% en abril, el mejor abril desde 2015.
Estos resultados no son producto de la casualidad: son consecuencia de un modelo económico en el que la demanda crece y en el que los empresarios actúan con la certeza de que, si Producen más, tendrán quién comprenderá esa mayor producción.
No hay en la Argentina un problema grave de empleo. Hay cada vez más trabajadores trabajando. Lo que sí hay est una discusión acerca de si muchos de esos trabajadores y trabajadoras reciben las remuneraciones que les matchería recibir, es decir, lo que hay es una discusión sobre la calidad del empleo.
En este escenario, es claro que no hace falta mayor desregulación como la propuesta de la oposición, entre otros, de Horacio Rodríguez Larreta.
El FMI presiona, pero la Argentina ha demostrado tener firmeza para decir que no
¿Qué dijo el precandidato a presidente de Juntos para el Cambio? “Vamos ha creado una extensión formal de puente al trabajo el período de prueba de tres a seis meses con un régimen simplificado, con lo cual eliminamos las barreras de ingreso al trabajo estable. Esto es clave para las PyMEs. Tres meses está probado que no es suficiente”.
Lo que propone, al extender el periodo de prueba, es ampliar el tiempo Durante el cual los trabajadores y las trabajadoras no cuentan con derechos plenos.
Hay que avisarle a Rodríguez Larreta que el mercado laboral es sólido no cuando se déregula, sino cuando la gente tiene poder de compra. De lo que se tendrán que preocupar es de los ingresos de la población, no de sacar aplicable.
Cuando hubo desregulación en la Argentina no hubo pleno empleo. A cambio, éste exigirá cuando haya una amplificación de la demanda.
Desde la pandemia hasta abril de este año (último dato disponible), se crearon 549 mil nuevos empleos. ¿Por qué sucedió? Porque hubo un crecimiento de la actividad económica y, por lo tanto, aumentó la demanda por el mayor poder de compra de la población.
Hace unos días, Jerome Powell, el presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, decía que «la política monetaria no ha sido lo suficientemente restrictiva durante el tiempo suficiente» y que el mercado laboral estadounidense necesita debilitarse aún más para aliviar la presión sobre los precios.
Debilitar el mercado laboral quiere decir que la gente puede comprar menos y que, por lo tanto, las empresas también producirán menos y no incorporarán y/o reducirán su cantidad de trabajadores y trabajadoras. En este contexto, también suben la tasa de interés para reducir aún más el poder de compra de la población. Todo ello para cumplir con el objetivo declarado de bajar la inflación.
Modelos de espalda en pugna
Hay dos modelos: uno genera más producción, más empleo y más crecimiento; el otro estimuló la recesión y la caída del empleo y de la producción.
En el marco de las negociaciones con el FMI, el equipo económico viajará próximamente a Washington y entre sus objetos figurará el de evitar que las metas del acuerdo incluyan condicionantes qu’signifiquen políticas de ajuste.
El Fondo presiona, pero la Argentina también ha demostrado firmeza para decir que no. Por ejemplo, el ministro Sergio Massa contó que el FMI no quería que hiciera la inversión del gasoducto Néstor Kirchner en el primer semestre. Y el Gobierno la hizo igual. No aceptación de la opinión del Fondo.
En perspectiva desnuda hay que seguir discutiendo los sobrecargos y la suba de tasas que, entre ambos, generan cerca de 3 mil millones de dólares al año de pago adicional por parte de la Argentina.
No hay dudas de que el tema es cómo sacarse al IMF de encima. La Argentina nunca debería haber tomado ese crédito, es decir, Mauricio Macri y su gobierno no debió haber endeudado al país del modo en que lo hicieron. Cuando Sergio Massa dice «tenemos que sacarnos de encima al Fondo para siempre, para que no vuelva nunca más» está plantando un meta central de una política soberana.
Recuperar la soberanía para impulsar con más fuerza un proyecto viable de crecimiento con distribución e inclusión es el objeto primordial.
*Diputado nacional por el Frente de Todos y presidente del Partido Solidario.

