Sin Mauricio Macri en carrera y con una crisis política y económica que le cancha hacia la oposición, Juntos por el Cambio se enfrenta al dilema de hacia dónde orientar su estrategia de campaña: moderación o radicalización. Más sobre la competencia en sí mismo, estos comicios ponen en juego dos formas de concebir y practicar la comunicación política, plasmados en los discursos de Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich.
Años atrás vivíamos en la era de los candidatos catch all. El éxito pareció derivar de la capacidad de recoger votos de sectores sociales lo más diversos y heterogéneos posibles. Mientras el marketing político alcanzaba su apogeo, la aspiración era seducir ciudadanos ajenos a las identidades partidarias.
Este viejo paradigma ha entrado en crisis en todo el mundo. Muchas campañas ya no empiezan por los independientes. La estrategia es ampliar pero desde una posición sólida, convencida y movilizante. Boris Johnson, Donald Trump o Jair Bolsonaro presentaron las discusiones radicalizadas pueden ganarles a campañas centristas.
En Argentina, desde 2015 no se ha debatido que la nueva sociedad pueda agruparse en polos ideológicamente antagónicos que se concentran en la mayoría del electorado. The polarization dejó de ser pensada como la perversa maquinación de un gobierno influenciado por los teóricos del populismo y se convirtió en lo que Quevedo y Ramírez definieron como «la ley de gravedad de la política contemporánea». Una variable independiente que impone límites a las estrategias electorales.
Mora y Araujo insistió en la función de las encuestas no era pronosticar resultados. De hecho, los estudios de opinión no son fotografías en alta definición de la realidad, sino bocetos ilustrativos útiles para explicar tendencias y planificar cursos de acción política, campañas incluidas.
¿Y qué dicen estas encuestas? In primer lugar, que sumando los adhesivos que obtuvo Bullrich por adentro de Juntos por el Cambio y Javier Milei por afuera, las posiciones extremas dominan el espectro opositor.
Esto somete a Larreta tiene una sucesión de dilemas. Si aguanta su discurso, corre el riesgo de desposicionarse y perder moderados adeptos. En cambio, de persistir en su estrategia centrista, crece su rival interna. Si, a pesar de esto, logra ganar las primarias, Milei amenaza con desplazarlo como primera fuerza opositora en la primera vuelta.
Y, si finalmente supera todos estos obstáculos y llega al ballottage, muchos libertarios que guardan simpatía por Bullrich prefieren votar en blanco antes que por el alcalde porteño. Inclusivos contra el kirchnerismo. Esto contradice uno de los principales argumentos del larretismo: que su candidatura es el más competitivo en segunda vuelta.
Claro que ya alcanzada esa instancia, Larreta bien podría desmentir el mensaje antigrieta de su lanzamiento y enfocarse tardíamente en los duros, hasta entonces postergados. Esa actitud, sin embargo, puede valerle la desconfianza de votantes cercanos al radicalismo que quieren creer que la agenda del PRO no incluye, por ejemplo, recortes al presupuesto universitario.
¿Hay alguna investigación pero la licencia para el gobierno es muy buena en habilidades para sopesar con niveles de aprobación similares a los de la Alianza en 2001? Nombramos a Trump ya Bolsonaro. Ambos iniciaron sus campañas de reelección en severa desventaja. Terminó durante mucho tiempo con márgenes mínimos.
Hasta 2019 el Frente de Todos triunfó cómodo en primera vuelta, su campaña está prevista para ganar el balotaje, sabiendo que la polarización podría salvar incluso al peor de los adversarios. El objetivo fue dejar en claro las diferencias con Macri y resaltar solo aquellos qu’agrupaban consensos sociales mayoritarios.
Contraste selectivo pero contraste al fin. Encabezaba el moderado de Alberto pero la omnipresencia de Cristina estaba cerca. Historia conocida. Un éxito para ganar, no para gobernar. Frente a los desafíos del próximo gobierno, ¿qué opciones tiene Cambiemos?
*Consultor político. Un cargo de la comunicación de las ultimas dos elecciones presidenciales del peronismo.
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