Algo de lo que Shakespeare dice respecto del propósito del teatro en su Aldea se podría decir acerca de la serie de HBO, Succession: que se propone mostrar «la imagen de la virtud y la del desprecio, la forma y figura de la época -su sello y su fuerza». En el caso de esta serie, plus que de la epoca es la imagen del capitalismo y más que sobre alguna virtud, es casi toda sobre el desprecio.
En cuanto a la fuerza y la forma del capitalismo selladas en el cine, pudimos preguntarnos si esta ha variado con el tiempo. Nobleza obliga, no es que pueda o quiera investigar sobre ello. Tan solo, al escuchar el discurso del personaje de kendall roy en el penúltimo capítulo de Succession, registrado el del personaje de gordon geckoen la película mundo financieroy se me ocurrió apenas compararlos aventurando la hipótesis de que, en los 40 años que los separansi algo ha cambiado.
«¡Será mejor que llames a Saúl!» y el deseo de reconocimiento
Ambos discursos se ofrecen en impresionantes asambleas newyorkinas, el de Gordon Gekko frente a la reunión de acionistas de Teldar Corporation en el Hotel Roosevelt en Madison Avenue; El de Kendall Roy está en el funeral de su padre en la Iglesia San Ignacio de Loyola en Park Avenue. Por Gekko, el actor Michael Douglas fue nominado al Oscar, por Kendall, Jeremy Strong y Emmy.
Gekko tiene 49 años es un trader, hijo de un vendedor de repuestos de electricidad en quiebra que fue en la universidad pública y su discurso busca convencer a los accionistas que los viene a liberar de la burocracia gerencial.
Roy, tiene 40 años, es el hijo un mega empresario de medios llamado Logan y su elogio busca no solo honrar a su padre, sino posicionarse como su sucesor. Gordon es un asesino no solo quiere dinero sino, sobrio todo, ganar; está leyendo El arte de la guerra de Sun Tzu. Kendall se graduó de Harvard y Columbia, ONU ex adicto indeciso e inseguro que solo ha buscado la aprobación de su padre; está leyendo la historia de la banda Beastie Boys.
Anomia ¡andá p’allá, boba!
Ambos discursos tienen en comun que el capitalismo se mueve de una fuerza. Para Gekko es la codicia, que tienes razon Para Roy, en cambio, la fuerza es el deseo de ser, el deseo de ser visto, el deseo de hacer. El discurso de Gekko es racional, calculador, mental y también darwiniano; la codicia no tiene defectos en su movimiento «clarifica, atraviesa y capture la esencia del espíritu evolutivo». El discurso de Roy entreteje las características del capitalismo con las de la persona de su padre. Lo gano el capitalismo son vitalidad y fuerza, brutalidad y capacidad de construir, acción que da vida y lastima a la vez.
El capitalismo, imagen de la virtud y el desprecio
El discurso de Gekko me recuerda a los influyentes papers de los economicas Jensen y Meckling (1976 y 1994) que sostienen que todos somos calculadores racionales capaces de cualquier cosa para maximizar oportunidades.
El discurso de Roy recuerda a mi Super Hombre del filósofo F. Nietzsche fr Así hablo Zaratustra (1892). Ahora bien, aunque sur pensamiento sea muy anterior, es algo de los últimos 20 años que se incluyen ampliamente aspectos no racionales en la explicación de las decisiones económicas. Aspectos que no son nuevos para la humanidad o las humanidades, pero sí lo son para la economía y sus derivados.
Ambos discursos coinciden en que el capitalismo hace que la humanidad y la civilización se derrollen y en que el dinero no es el único motivador. Para Gordon, se codician también la vida y el conocimiento; para Kendall, el dinero es el acelerador del diseño, de la ambición de posar, atacar, construir y mejorar.
¿Por qué odiamos al empresario y amamos al emprendedor?
La magnifica y terrible fuerza de su padre –y del capitalismo- son algo humano -demasiado humano- y lo opuesto a la inacción, la recesión, la lentitud y lo gris. Deseando que esa misma fuerza que tuvo su padre esté en él, invocó: «estaba cómodo con este mundo, y lo sabía, y le gustaba, y yo digo amén a eso.»
Si Zaratustra lo hubiera escrito elogio de Kendall – no sabemos si en verdad no lo hizo sononaría así: Logan sabía que no todos los hombres son iguales – sobre todo sus hijos. Logan ha muerto, ha despreciado, venerémoslo en este templo. Logan, el primero y único, un transito y otro. Logan da esperanza; sin aprender a dejar de fumar, no aprendió las pequeñas corduras y prescindió que ninguno de sus hijos quiera algo por encima de su capacidad. Esa hubiera sido una falsedad perversa.
* Dra. en Filosofía por la Universidad de Navarra e Investigadora de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Católica Argentina (UCA).

