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Mar
Independiente es un tobogán de emociones. Pasa del entusiasmo al corchazo en cuestión de minutos. L'arranque del partido de ayer que al final empató 1-1 ante Barracas Central es un síntoma de esta ciclotimia. En una inesperada jugada para propios y extraños, el Rojo se convirtió a los 30 segundos de partido. Inusual. Un equipo que tiene como característica la falta de gol, la medida desde el arranque. ¡Que mejor! La banda de Stillitano, que necesita encarar un partido con tranquilidad, la encuentra a los pocos segundos. Tal vez sea el retraso de Independiente, después de todo. Tres minutos pasaron,…








