19
Abr
Recuerdo la imagen de los embajadores extranjeros que tenía de chico, siempre me gustó el diálogo político y escuché que estos representantes de varios países tenían un enorme poder. En los años 70 –ni hablar antes– estos funcionarios extranjeros resultaron inalcanzables para la mayoría de la gente. Eran como "celebridades" que hacían fiestas para ricos y poderosos, y que solo querían influir a los gobiernos para buscar una mejor relación económica o política para los países que representaban. Uno suponía que no podría acercarse a ellos. En general, eran hombres y sus decisiones eran raramente cercanas a la gente de…








