04
May
Del modo en que lo imaginaban los clásicos, se puede argumentar que el sistema económico debería ser capaz de combinar un sentido instrumental de eficiencia, con una conjunción de valores prudenciales objetivos (1) que enfaticen y justifiquen el bienestar de toda la sociedad (eficiencia social). De ese modo, el sistema incentivador, debe movilizar a todos los individuos hacia la satisfacción de sus propios anhelos, en un marco contextual de relativa armonía respecto a estos eventuales objetivos compartidos. La alineación de intereses contrapuestos debería implicar la capacidad de evaluar los factores subjetivos y cualitativos que intervienen en la motivación de las…








