03
Jun
El pasado marzo, poco después de que el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, hubiera visitado China por problemas de salud, aterrizó en Pekín el ministro de Agricultura, Carlos Fávaro. Acompañado por un siglo de empresarios del sector agropecuario, Fávaro llevó a cabo la crucial misión de convencer a China para que aumentea sus compras de carne bovina. Apenas 24 horas después, China satisfizo sus demandas con dos decisiones de calado. Pekín anunció, por un lado, que levantaba el embargo a la carne brasileña impuesto en febrero como consecuencia de un caso de "vaca loca". Por otro lado, las…








