La guerra nunca cambia y, al mismo tiempo, lo cambia todo. También al fútbol, el espectáculo de masas por antonomasia que nunca ha conseguido escapar de los días más negros de la historia de la humanidad. Salpicado por los grandes conflictos de los últimos tiempos, como la invasión rusa de Ucrania, la guerra entre Israel y Hamás no ha sido una excepción y los primeros roces no han tardado en llegar. El neerlandés Anwar El-Ghazi, del Mainz 05 alemán, y el argelino Youcef Atal, en las filas del Niza francés, han sido los primeros futbolistas de élite en ser apartados por sus equipos debido a su apología del terrorismo en redes sociales contra Israel y la comunidad judía.

El-Ghazi, de 28 años y de origen marroquí, fue el primero en hacer saltar la liebre al compartir, el pasado domingo, una publicación en sus redes en la que se acusaba a Israel de desinformación, manipulación de imágenes para favorecer su causa y de provocar un genocidio en la Franja de Gaza. Además, en el texto, no escrito por él, aparecía la frase «Del río al mar, Palestina será libre», unas palabras que utiliza habitualmente el grupo terrorista Hamás en su conflicto con Israel.

Una posición que no gustó nada a los directivos del Mainz que, tras tener una reunión con él, decidieron apartarle de cualquier actividad del equipo por posicionarse de una «forma intolerable» en el conflicto. Además, hay que tener en cuenta que el fundador del conjunto teutón fue un alemán judío asesinado en el campo de concentración de Auschwitz.

Más allá fue Atal que, como El-Ghazi, compartió un vídeo en sus redes sociales. Sin embargo, su contenido era mucho más explícito. En él, se podía ver cómo un predicador palestino rezaba para que dios mandase «un día negro para los judíos» y cómo pedía acompañar «de la mano» a la gente de Palestina para que «lanzasen piedras» contra Israel. Pese a que el argelino de 27 años borró rápido el contenido y pidió disculpas de forma pública, el Niza actuó inmediatamente y sancionó a su jugador, que no ha participado en ningún entrenamiento desde que volvió de jugar con su selección esta misma semana.

En el caso de Atal intervino, mediante la Fiscalía de Niza, el Ministerio de Interior francés, que ha sido noticia en las últimas horas por vincular al exmadridista Karim Benzema con un grupo terrorista. El organismo, en cuanto a Atal, investiga si el vídeo compartido por el defensa puede suponer un delito de apología del terrorismo o de provocación al odio o la violencia por motivos religiosos.

Aunque no se ha posicionado de manera tan brusca (pidió «una victoria de Palestina»), el tercer sancionado en discordia (ha realizado los últimos entrenamientos apartado), y el más mediático hasta la fecha, ha sido el marroquí Noussair Mazraoui, lateral derecho del Bayern de Múnich, uno de los clubes más importantes del mundo. Un mensaje que fue muy censurado en Alemania, tanto que el diputado Johannes Steineiger pidió que al zaguero se le expulsara del país haciendo referencia a los orígenes judíos del club bávaro. Incluso el diario deportivo ‘Bild’, de línea editorial muy amarilla, acusó a Mazraoui de «apoyar al terrorismo». Ataques de los que el jugador se ha defendido asegurando que su postura y creencias solo obedecen «a la defensa de la paz y a la justicia en el mundo».

Polémica en Granada

No solo hay polémicas por apoyar a Palestina en el mundo del fútbol. El delantero del Granada Shon Weissman, israelí, publicó contenido en el que instaba a un soldado a matar a dos presuntos terroristas palestinos. Acción que ha provocado ser denunciado ante la Fiscalía por delito de odio por un grupo de ciudadanos granadinos y palestinos.

Además, el Chelsea inglés ha sido el gran defensor de la causa israelí en el fútbol. Es el único equipo de la Premier League que no se ha mantenido neutral ante la guerra, y ha tildado las acciones de Hamás de «antisemitismo». Postura que los londinenses mantienen desde que Roman Abramovich, antiguo propietario del club y judío, comprase el equipo en 2003.