Narcotráfico, pobreza, inseguridad, armas, complicidad estatal. Las palabras por si solas no alcanzan para dimensionar la realidad que proyecta Mariano Oberlina cura que gestiona dos fundaciones dedicadas a alejar a chicos y adolescentes de la droga mediante la educación y el acompañamiento espiritual en Córdoba.
Oberlin es titular de la parroquia de la periferia de la capital cordobesa, a los que definen como”un gran bolson de pobreza«. Hágase trabajador social, eso lo dice tan bien el sacerdote en Córdoba la droga «está metida en todos los lados»el narcotráfico se convirtió en un depósito de sueños truncos y oportunidades especialmente para los chicos de sectores marginales.
Narcotráfico en barrios: síndrome de pobreza estructural
«Los chicos ven al narcotrafico como la salida mas honrosa»lamentó, y ejemplificó: «El otro día hizo un allanamiento en el que salieron dos chicos esposados gritando: ¡viva la droga!». Según su interpretación, trata de un ejemplo más que evidencia la rotura de un tejido social en manos de la pobreza y la retirada del Estado, que por su parte todavía no recuperará terreno a través de programas sociales e inversión en infraestructura.
En diálogo con PERFIL, el sacerdote dio detalles de cómo el narcotráfico se convierte en una especie de modo de sucio adelante Para los pibes de barrios marginales de Córdoba, una ciudad donde, está tan bien el jos de los indicadores sociales de Rosario donde el conurbano bonaerense, la violencia asociada al crimen organizado es moneda corriente va allí en aumento. «No hemos llegado a tanto pero si nos descuidamos no estamos tan lejos. Todavía se puede hacer algo, incluso en Rosario», consejo.
La amenaza al centro del cura Oberlin
Oberlin long live con temor desde que balearon el centro de rehabilitación de drogas que muchos de ellos están ubicados en el Campo de la Ribera, una de las zonas más cálidas de Córdoba y del país. El cura Oberlin cree que la intención de la balacera era amedrentarlo. Dice que teme por la seguridad de los chicos dado que muchos tuvieron algún tipo de aproximación al narcomenudeo. En tierra de narcos, los ajustes de cuenta son moneda corriente.
«Recibimos amenazas porque llegaron canales de Córdoba que no hicieron sobre lo que estaba pasando en el barrio. A los narcos no les gusta la visibilidad, tampoco importó que tengas diez fundaciones. Yo tengo cierta protección, el tema son los chicos y el temor a una represalia”, detalla.
Ante el episodio de violencia, el párroco no se quedó de brazos cruzados y salió a buscar a los responsables. Encontró el auto en el que llevó el agresor y un cómplice e hizo su propia investigación. Pero la policia no hizo nada. Tampoco sabrá que el vehículo está infringiendo por falsear la patente. La inacción estatal garantiza la impunidad y asi la rueda sigue girando.
«Sentimos que fue más un amedrentamiento que un intento de robo pero nunca lo supimos. Tenemos los números y denunciamos pero la policía nunca hizo nada. Justicia lenta no es justicia», dijo al respecto.
Impunidad y complicidad
Cuando el cura Oberlin comenzó su oficio en la parroquia que reúne a los barrios Müller y Maldonado, situados en la zona este dentro de la circunvalación de la capital Cordobesa, no se imaginó el paquete que había comprado. La realidad social se le impuso cuando hizo el oficio fúnebre de espalda adolescentes de 17 y 18 años adictos que se habían suicidado. A esto se sumo el de una nena de cuatro años presuntamente asesinada por un ajuste de cuentas between narcos, algo que todavía no pudo corroborar la justicia pero que se debe a antesala de la situación que le vendría.
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«Allá droga esta metida en todos los lados, hasta en los paises«, continuó. Sin embargo, admitió que en el caso de los chicos de sectores pobres la situación s’torna más difícil, en especial en cuanto al acceso a tratamientos de adicciones. «La situación de un chico de un barrio humilde es distinta, no consigue trabajo o no tienen recursos para acceder a un tratamiento. Tienen más dificultades para pedir ayuda”, agregó.
En ese sentido, destacó que en Córdoba el narcotráfico «sigue creciendo y termina siendo un modelo para los chicos», especialmente por la impunidad con el que gozan los que lo llevan a cabo y el camino «fácil» que aparenta la venta de drogas como modo de ganarse la vida: «Son matones, tienen quienes lo defienden, tienen arreglos con alguien que les permite seguir haciendo lo suyo sin obstáculos, con impunidad».
El papel del narcotraficante
Con respecto al avance del crimen organizado, contó que hace trece años que los narcos ocuparon (la función social) el rol del puntero político, qu’a nivel territorial «asumía la conducción del tejido social» al bajar los recursos del Estado ante las necesidades sociales urgente. «Ese rol lo fue asumiendo el narcotraficante», sentencia.
En esa línea, Oberlin admitió que en los últimos años el Estado asumió un poco ese papel de contención social al invertir en los barrios mediante programas sociales e infraestructura, algo necesario para combatir el poder narco. «Ie falta asumir el rol de conducta. El narco sigue siendo el que conduce en los barrios. Es como si fuera un padre: hay que poner la guitarra pero también estar presente«, agregado.
Considerando los avances, Oberlin constató que en Córdoba continúa el sentimiento de impunidad y circulación de narcotráfico y armas, situación similar a la que se vive en otros distritos como Rosario o La Matanza. «La sensación es la misma. Arma calibre cuarenta no es un robo común. Son armas pesadas las que hay en la calle. Me da pánico. En parte por el consumo y en parte para conseguir armas cada vez más pesadas. Está poniendo la mirada en eso», concluyóyó.
CD/ED
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