El fútbol es cultura. O, mejor dicho: fútbol, ¿es cultura? Así es mejor, bajo el modo de la interrogación. Desconfío de las frases del tipo «todo es cultura», o «todo es político». Decir que «todo es politico» es como decir «nada es politico». Entonces, si algunas cosas son cultura y otras no, la pregunta recae sobre qué sería cultura, de qué tipo de cultura se trata, o, al reves, cómo eso trata a la cultura. Como sabemos, el jueves pasado se inauguró una nueva edición de la Feria del Libro de Buenos Aires, el evento cultural más grande del habla hispana. Durante más de 20 días, más de un millón de personas se dieron cita en stands con gran cantidad de libros e, incluso, productos culturales que no tienen libros. Hay también cientos de conferencias, mesas redondas y lecturas públicas. Como decía, eso lo sabemos bien. Menos conocido, tal vez, es que hay también gradas de equipos de fútbol. Están en el Pabellón ocre de la Rural, el más cercano a la entrada por Plaza Italia. En ese pabellón casi no hay stands de ventas de libros, y sí muchos de carácter institucional, como los de las provincias (los de lasrías secretas de Cultura de Santa Fe, Salta, Jujuy, etc.), el stand del Senado de la Nación , y otros por el estilo. En años anteriores hubo rodales de Boca y de River que, no sé por qué, este año no están. Pero sí está el de Huracán. Pequeño, vecino, a lado de la Municipalidad de Escobar y, del otro, del de Alcohólicos Anónimos… ¡Parque Patricios es cultura! ¿O acaso no lo eran René Houseman y Ringo Bonavena? La pegada de Miguelito Brindisi (incluido en el Boca del 81), ¿no era un poema? Y el rol de Menotti colgante de la dictadura, ¿no fue política, cultural y moralmente abominable? Me da pena que en la feria este año no estén Boca ni River y, sobre todo, que no esté la AFA. La AFA debería seguir el ejemplo de Huracán con un stand allí en el evento cultural más masivo –valga la redundancia– de la Argentina. Estoy seguro de que, si tienes un stand bien pensado, será un tremendo atractivo para la Feria. Por supuesto que, además, se encuentran en la feria decenas de libros sobre fútbol. No es esta una columna del suplemento cultural (reducto de vagos y snobs, como los llama un amigo mío, un editor que atiende en la calle Scalabrini Ortiz), pero permítanme recomendar uno de esos libros: Fiebre en las gradas (Fever Pitch) de Nick Hornby, escrito a mediados de los 90, trata de la relación de amor del autor por el Arsenal de Londres. El libro fue adaptado al cine, dirigido por David Evans, y luego la industria de Hollywood adquirió los derechos y se grabó la versión estadounidense del film, protagonizada por Drew Barrymore y Jimmy Fallon, centrada alrededor del béisbol en lugar del fútbol, en end… (como decía Borges sobre el peronismo, los yanquis no son ni buenos ni malos, sino incorregibles). La descripción de Hornby de la final entre Arsenal y Liverpool es de la más alta calidad en la literatura en torno al fútbol.
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