Este año, agosto ha tenido dos lunas llenas. De hecho, el mes ha acabado con una superluna, algo que no es habitual y que ocurre solo 37 veces cada 100 años. A la segunda luna de este fenómeno se la conoce como luna azul.
Normalmente, solo hay una luna llena al mes porque la luna, único satélite natural de la Tierra, emplea aproximadamente 29 días y medio en completar el ciclo de las cuatro fases principales: luna llena, luna nueva, cuarto creciente y cuarto menguante.
Pero como cada año tiene un total de 365 o 366 días -dependiendo si es bisiesto o no-, hay un total de 12,4 ciclos lunares completos al año. Eso quiere decir que, cada entre dos y medio y tres años aproximadamente, se dan 13 lunas llenas al año. La anterior a este agosto fue en octubre de 2020.
Una luna llena se da cuando la Tierra se encuentra entre el sol y la luna, de manera que esta refleja la luz solar con toda su cara visible, alcanzando su máxima iluminación. Antes de la llegada a esa etapa, el satélite pasa por el cuarto creciente, que es cuando en el hemisferio norte tiene la mitad derecha iluminada y tiene forma de ‘D’.
Una vez terminada la luna llena, esta pasa a cuarto menguante o decreciente; es decir, la parte izquierda iluminada y forma de ‘C’. Es por ello por lo que se suele decir que la luna es mentirosa: porque cuando crece tiene forma de ‘D’ -letra por la que empieza el verbo ‘decrecer’ y su variante adjetivada ‘decreciente’- y cuando decrece tiene forma de ‘C’ -letra por la que empieza el verbo ‘crecer’ y su variante adjetivada ‘creciente’-.
Posteriormente, la luna se convierte en luna nueva, también denominada novilunio o interlunio, que es una fase lunar que sucede cuando la luna se encuentra situada exactamente entre la Tierra y el sol, de manera que su hemisferio iluminado no puede ser visto desde nuestro planeta.
Según el Instituto Geográfico Nacional (IGN), estas son todas las fases (y las horas, en horario peninsular) que tendrá la luna este octubre, hasta llegar otra vez a la luna llena -el día 28-, que se conoce como la del cazador:
Como todas las lunas llenas, la de este mes de noviembre también tiene nombre: se llama luna del castor o de las heladas. La luna del castor proviene de tribus nativas americanas, que solían nombrar a las lunas llenas basándose en las características particulares de cada mes en particular.
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El nombre viene de que los castores se preparan para el frío: construyen presas y se abastecen de comida en sus madrigueras. Tal vez por este motivo los nativos americanos nombraron a la luna llena en su honor tras observar la actividad de estos animales laboriosos.
Otra posible razón es que durante este mes, los cazadores tradicionalmente colocan trampas para castores para conseguir su pelaje.
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