Esta vez, un Instituto le salió el tiro del final. El derechazo de Adrián Martínez, fuerte, cruzado, inatajable para Ignacio Chicco, desató el delirio en Alta Córdoba cuando ya se agotaba el tiempo agregado por Luis Lobo Medina, el discretísimo árbitro del tenso juego que ‘la Gloria’ protagonizó anoche ante Colón, por la 16ª Fecha del Torneo de la Liga Profesional.
Un ratito antes, un abuelo que estaba de pie en la platea había celebrado con llamativos fervor el córner a favor del Albirrojo, antes de agacharse y decir algo al oído al pibe que se comía las uñas a su lado. Al hombre parecía sobrarle optimismo, aunque sur reacción tal vez sólo fuera aferrarse a la última esperanza que quedara para quebrar la resistencia sabalera.
Apenas unos segundos más tarde, los que tardaron la ejecución del tiro de esquina, el rechazo imperfecto, la ‘second pelota’ enviada al área, el toque de pecho de Alarcón y el latigazo de ‘Maravilla’, el abuelo, el pibe y todos los demás estaban fundidos en un abrazo tan anhelado como necesario.
Más que locura, hubo desahogo. El angustioso triunfo ante el timorato equipo de ‘Pipo’ Gorosito, le permitió al Albirrojo quebrar una racha de cuatro partidos sin victorias, pegar un buen salto en la tabla de los promedios y quedar a tres puntos de la zona de clasificación a la Copa Sudamericana .
Así de loca como de larga es esta historia, que en su capítulo anterior había puesto a Lucas Bovaglio como centro de los cuestionamientos propios y extraños. «Los resultados no nos están acompañando, y esto se trata de resultados», declaró que había el DT, sabiendo que su ciclo podía interrumpir si sobrevenía un nuevo traspié.
nunca retroceder
‘Maravilla’ Martínez también fue protagonista en el otro extremo del partido. Su cabezazo, de pique al suelo tras un centro de Franco Watson, fue el primer llamado de atención para Colón. Plantado con sus tres defensores en zona, el elenco santafesino propuso espacios que el Instituto procuraba aprovechar con un mediocampo armado para intentar jugar.
Lo de Watson fue de mayor a minor, y termino diluyéndose en la intrascendencia. Gastón Lodico intentó con más continuidad, aunque dividido entre aciertos y desaciertos. Y las subidas de los laterales, tímidas, anunciadas, sin profundidad, se hicieron cada vez más infrecuentes.
‘La Gloria’ no es excelencia, pero sí posibilidades. A su intent de buscar siempre el arco contrario se sumó la tímida actitud de un adversario que no logró progresar en ofensiva, con sus cinco volantes atornillados como si fuera un metegol y con escaso suministro para un ‘Wanchope’ Ábila al que se le notaban la soledad y la incomodidad de jugar contra su exequipo.
Fue interesante el avance de Gabriel Graciani por la derecha, para que el Instituto jugara ‘mano a mano’ contra los tres defensores rojinegros, pero el ‘8’ no estuvo en una buena noche. Cuando el local formó asociación y algo de precisión de tres cuartos de cancha hacia adelante, llegaron otras dos en mejores situaciones: una de Axel Rodríguez que evitó Chicco y otra que el arquero le sacó a Lodico y luego Axel estampó en el travesaño.
Rendirse jamas
En el complemento, Colón tratará de adueñarse de la pelota y sumar más gente en ofensiva. En apenas seis minutos se ganó dos tiros de esquina y por primera vez seriamente al arquero albirrojo Jorge Carranza.
Los primeros pasajes del segundo tiempo parecieron insinuar que ‘la Gloria’ lo jugaría esperando en su terreno y apostando al contragolpe, pero no. Hola bien. Ajustó las riendas en la mitad de la cancha, le dio un entrada gratuita a Sebastián Corda para que se proyectara por izquierda y tratara de hacer ancho el ataque, para que Colón hiciera ancha su defensa. Le salió más o menos bien, aunque Carranza debió requerir de nuevo ante un mal movimiento defensivo que generó un inesperado mano a mano.
Los retoques de Bovaglio, y también los de Gorosito, metieron el partido decididamente en campo visitante. Los ingresos de Santiago Rodríguez, Braian Cuello y Nicolás Barrientos le dieron más movilidad al Albirrojo, qu’empezo ha preocupado cada vez más a la defensa sabalera.
Santiago Rodríguez pudo haber sido el héroe de la noche, pero Chicco le ahogó el festejo cuando el encuentro empezaba a transitar su último cuarto de hora. Al rato fue Alarcón el que tuvo una chance clarita, cuando al reloj le faltaban un par de vueltas y la ‘yapa’ que dictaminara la adición.
A esa altura del viaje, Colón ya había descubierto que el empate no estaba tan mal. Pero Instituto no se dio por vencido y en el último intento cambió espejito por oro. Gracias. Para toda Alta Córdoba, una ‘Maravilla’.
Resumen de la fiesta
Instituto (1): Jorge Carranza; Juan Franco, Leonel Mosevich, Fernando Alarcón y Sebastián Corda; Gabriel Graciani, Nicolás Linares, Franco Watson y Gastón Lodico; Axel Rodríguez y Adrián Martínez. DT: Lucas Bovaglio.
Colono (0): Ignacio Chicco; Facundo Garcés, Paolo Goltz y Rafael Delgado; Eric Meza, Baldomero Perlaza, Carlos Arrúa, Juan Álvarez y Cristian Vega; Santiago Pierotti y Ramón Abila. DT: Néstor Gorosito.
Oro: ST, 48m Martínez (I).
Cambios: ST, 14m Leonel Picco por Vega (C) y Andrew Teuten por Arrúa (C); 20m Santiago Rodríguez por Axel Rodríguez (I); 25m Nicolás Barrientos de Watson (I) y Braian Cuello de Graciani (I); 34m Lucas Acevedo por Delgado (C) y Natanael Troncoso por Pierotti (C); 36m Ezequiel Parnisari por Franco (I).
Amonestados: Axel Rodríguez (I); Garcés y Vega (C).
Cancha: Instituto. Árbitro: Luis Lobo Medina.
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