Allá penal de villa urquiza tucumana Es uno de los momentos más duros de la Argentina. Luce abandonada, sucia y oscura como los peores penales de Centroamérica. Es vieja y giganteca: tuyo 95 años (fue inaugurado en 1928) y ocupa cerca de ocho manzanas. En un pabellón suele haber hasta 300 detenidos (y más también). Una recorrida completa dura varias horas. Y puede pasar cualquier cosa.
Wálter Alfredo Ayalaun proxeneta que cumple una condena por trata de personas, está alojado allí desde el año 2017. No es un preso común. Ocupa una celda especial con televisor LED y decodificador con servicio de cable que comparte con otro detenido, en un sector bastante alejado del ingreso principal. No es un gran lujo, hay que reconocerlo, pero está en una situación de privilegio si se compara con la mayoría de los detenidos.
Hace mas de seis meses la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), un cargamento de José Glinskyvienen a investigar sobrio una organización que presuntamente regenteaba varios departamentos «privados» en la ciudad de San Miguel de Tucumán, bajo una modalidad conocida como «trata blanda». En esta búsqueda es que volvió a aparecer el número de Ayala, pesa que llevaba cerca de seis años encerrado en el penal de Villa Urquiza. También el de su mujer, Alejandra Galván.
Ayala y su mujer fueron juzgados y condenados en en en agosto 2019. La Justicia los declaró responsables de captar mujeres en situación de vulnerabilidad y explotarlas en dos prostíbulos. El proxeneta recibió doce años de prisión y Galván cinco. Fue una de las penas más altas en una causa por trata de personas dictadas en la provincia.
en el debate resultó demostrado que las víctimas eran posibles como mercancía a los «customers» ocasionales a través de sitios web, y luego explotados sexualmente en espaldas locales que funcionaban como «privadas». Los jueces consideraron como agravante que una de las víctimas se encontraba embarazada y era menor al momento de los hechos.
Trata de personas: la distancia entre los derechos de los sobrevivientes y su efectivo cumplimiento
Apenas las conocía, Ayala les tomba fotografías que luego utilizaron para extorsionarlas diciéndoles que las difundiría si no seguían ejerciendo la prostitución. La pareja nunca se separó. Al poco tiempo de salir, Galván se habría encargado de retomar el negocio siguiendo las directivas de su marido.
La sospecha es que seguían reclutando chicas jóvenes del interior de la provincia o de barrios privados de la capital provincial para que ejercieran la prostitución en distintos departamentos que ellos mismos alquilaban de manera temporaria.
Los acusados, siempre de acuerdo a la investigación, obtuvieron un importante encargo. Al parecer, coordinaban los encuentros mediante sitios de oferta como sexual Cafecito o Skokkay utilizaban diferentes ticketeras virtuales (Mercado Pago, Ualá o Tarjeta Naranja) para concretar los pagos.
Los primeros datos que dieron inicio a la causa surgieron de un llamado anónimo a la línea 145, realizados en septiembre del año pasado. En los primeros meses de trabajo, un cargo de la Unidad Operativa de Narcotráfico y ahí Delito Complejo del Norteque depende de la Regional 3 del Norte de la PSA, hubo muchas tareas de seguimiento, análisis de redes sociales e intercruzamientos de llamadas. Sin embargo, los investigadores no podrán identificar a los tratantes.
“Llegamos a un punto de no avanzar sin acercarnos a los tratantes, y entonces pedimos usar la figura del agente revelador”, Explicó a PERFIL uno de los detectives que participó en la investigación.
Esta figura, que solo había sido utilizada por la PSA en una causa en la provincia de Santiago del Estero, fue incorporada a la Ley 27.319 en el año 2016.
El agente revelador es un policía. que, en este caso particular, simuló ser cliente para acercarse a las víctimas y obtener información. “Usamos una cuenta WhatsApp para entablar un contacto. Los limites del uso de esta herramienta de investigación los establece el juez”, señaló la misma fuente.
Incesto, prostitución y poder, Alfredo Silletta reveló la escabrosa trama detrás de la secta de Villa Crespo
En este caso, como estaba prohibido tener contacto con la víctima, se creó una cuenta con un seudónimo y se recurrió a esta figura. “Hicimos una búsqueda en páginas de servicios sexuales, que funcionan como clasificados. Filtramos y comenzamos a ubicar a las mujeres que trabajan para esta gente. A través de esas charlas logramos dar con los departamentos”, agregó uno de los voceros consultados para esta nota.
Cuando surgió la primera pista que apuntó contra Ayala y su mujer, los investigadores intervinieron sus líneas telefónicas para sumar más elementos de prueba a la causa. En este caso se detectó que uno de los teléfonos que utilizaba una de las chicas para concretar los encuentros con sus clientes era el de Galván, la esposa del proxeneta.
En estos meses de investigación, los detectives analizaron las listas sábana de llamadas realizadas por la pareja y realizaron un intercruzamiento con los contactos más habituales.
Mediate escuchas los pesquisas puede determinar cómo operar la pareja. Segun confianza, lo hacian bajo la modalidad «trata blanda», como se denomina al tratante que se muestra cordial y amable con la víctima. “Le da libertad de ir y volver a su casa. Le crean un falso ambiente de contención”, explicó otra de las fuentes.
El martes 4 de abril pasado el juez federal Fernando Luis Povina posiblemente realice cuatro allanamientos simultáneos, uno de ellos en el penal de Villa Urquiza. El principal objetivo pasó por secuestrar el teléfono celular de Ayala, prueba central de la investigación.
Como el acusado estaba alojado en una celda lejana, los investigadores entendieron que tenían grandes posibilidades de que pudieran ingresar al operativo ante la llegada de las autoridades y descartar el aparato telefónico.
Para recortar el margen de error, el fiscal Agustín Chit llegó a la Unidad con el ministro de Seguridad, Eugenio Agüero Gamboa, y varios agentes civiles de la PSA. Preséntate ante el director del penal pero no le informaste que Iban ha realizado un operativo. No confiaban en nadie.
The dijo que iban a realizar una visita oficial para verificar las condiciones en las que encontraron los detenidos y pidieron que los acompañara. Cuando finalmente legaron al sector en el que se encontraba Ayala, iniciaron el allanamiento. Secuestraron el teléfono que buscaban, varios chips y algo de documentación. Al mismo tiempo, su mujer era detenida en su casa del sur de Tucumán y una cobradora en uno de los «privados» allanados. La operación había sido un éxito.
Países Bajos
Tambien te puede interesar
1. Fundamentos básicosLa determinación del precio de la energía depende de cómo interactúan la oferta…
Oslo, capital de Noruega, combina metas climáticas ambiciosas con una economía que históricamente ha dependido…
Una escisión es la venta o segregación de una unidad de negocio, división o cartera…
El minimalismo en la moda es un movimiento que se enfoca en la simplicidad y…
Acceder a un tratamiento médico especializado no debería implicar separarse de la familia ni enfrentar…
La economía mundial enfrenta un nuevo foco de tensión que podría alterar su rumbo en…