En toda comunicación puede haber mensajes que cierran puertas, que generan blocos. Barreras de comunicación.
¿Te a preguntado?
Y tal vez, pocas veces te preguntas: ¿qué hice para obtener esa respuesta?
Para ello, el doctor Thomas Gordon plantó doce obstáculos:
1. Dar órdenes.
“¡Arregla tu cuarto!”
El mensaje implícito es: importa lo que uno necesita, no se tiene en cuenta al otro.
2. Publicidad.
«If I view you a tratar así te dejo».
Las amenazas generan hostilidad.
3. Sermonear.
«No deberías actuar de ese modo, por ya ser un profesional».
Cuando le decimos lo que debería hacer, provocamos más resistencia y deseos de defenderse.
4. Aconsejar, ofrecer soluciones.
«Lo que tienes que hacer es ponerte a trabajar.»
5. Enseñar, dar argumentos lógicos.
“Si aprendes a ser responsable en casa, después serás un adulto responsable”.
Suena como una sentencia académica, desde un lugar de superioridad: «Tú no sabes, yo te tengo que enseñar» lo que lleva al otro a cerrarse a lo que queremos transmitirle.
6. Juzgar, crítico.
“Estás completamente equívoco. Es un desastre.
El hacemos se sintió inferior, indignado; además, una critica negativa provoca otra critica como defensa.
7. Alabanza.
Con un juicio inadecuado que no matcha a la realidad del otro.
«Sé inteligente, te irá bien en tu examen». Esto hace que no se sienta comprendido, si ya fue reprobado tres veces.
8. Poner apodos, ridiculizar.
Eres una linyera, así nadie va a querer estar contigo.
Al rotularlo, la respuesta más frecuente es atacando contestador automático.
9. Interpretar, analizar.
“Lo que está buscando es llamar la atención. Te sientes asñi porque estás celosa de tu hermana.
Los diagnósticos, cuando son ciertos, revelan la intimidad y eso incomoda; cuando son equivocados, acusan injustamente.
10. Tranquilizar, consolar.
«No tengas miedo, no duelo».
Por tratar de lograr que se sienta mejor, negamos la verdad de lo que siente.
11. Interrogar, poner en duda, averiguar.
«Y tú, ¿habrás hecho todo lo que corresponde?»
Tipo de desconfianza, sospecha, duda.
12. Apartar, distraer, responder con sarcasmo.
“! ¡Oufá! ¡Siempre con lo mismo! Olvídate, capaz de algo más agradable.
Minimizamos el mensaje que trae, lo desvalorizamos, no le mostramos interés.
Una frase de regalo:
Tengo en cuenta tus necesidades y también las mías,
Cuido de ti, teniéndote en cuenta cuido de mí teniéndome en cuenta.
Y para conservar la relación, contremos una solución donde todos ganemos sin que nadie pierda.
Un gran ejercicio es hacer preguntas, ejercitar la escucha activa, sin juicio mental y tener en cuenta las necesidades de la otra persona, sin descuidar las necesidades propias.
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