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Mirar a una mujer a los ojos, ¿sería sin consentimiento de abuso?

¡Eureka! grita feliz el “professore” de Vicenza ¿o acaso era Padova? Atentos a la milonga El Beso. Con la fugacidad del relámpago, ve cuando al cruzar miradas el hombre con esa mujer, clavan la vista a través de la pista. Nada que ver con clavar el visto, por el contrario. Él apenas cabecea, ella sonríe con un casto mohín y una leve sonrisa. Contrata una tanda de tangos, milongas o tal vez valses. ¡Ah, Pugliese qué bien se deja bailar! Pero ella no podría aceptar y te «cortar el rostro», dejando su mirada navegar hacia otros ojos. Siempre hay otra ronda, la noche no tiene fin.

Son usos de los ojos, como en las partidas de truco, que no arrojan otros destellos que su repetitición reglada. Los ojos muestran más cosas, quizás todas, como falsifica un conocido adagio: «Los ojos son el espejo del alma». Pero Cicero (acrónimo 1 ac) sabía decir que: «El rostro es el espejo del alma y los ojos, sus delatores».

A pesar del burka, nikab, velo o barbijo, ¿quién puede negar el magnetismo de la mirada de una mujer?

Con el uso obligado de barbijos en épocas de pandemia, nos quedará apenas la delacion de los ojosmientras que la sonrisa queda esfumada.

Estás seguro que sonrisa fascinada Y es objeto de no pocos poemas de hombres enamorados, decepcionados o esperanzados. También enuncia fastidio, ofensa, duda, miedo y tantas más cosas, pero son expresiones gestuales convencionales, calculadas y signos de un lenguaje gestual.

Salvo, en la risa, en la alegría, en el hacer el amor y en el dolor de la pena. Ahí la sonrisa va sola, jugada y espontánea.
Pero el festival de barbijos me obligó a descubrir a la mujer a través de sus ojos. En «la sonrisa de sus ojos». Un «lapso» de la memoria de la película «El secreto de tus ojos».

Mirar a una mujer a los ojos

Un dibujo infantil que estimula el uso de los barbijos se llama «La sonrisa de tus ojos»: se ve que algo sabian. En cambio una serie coreana sufre con que «La sonrisa se ha ido de tus ojos».

Una camarera en pandemia tiene unos ojos tan expressivos que me transmitir emociones, hasta ideasy no puedo evitar decírselo, pues me alegra el descubrimiento.

Allá mirada es el Espejo del Alma. ¿Por eso algunas mujeres la ocultan?

El elogio a la belleza, bien o mal llamado «piropo» vale cuando tiene candor y carece de agresión. No privarse uno, ni privar a la mujer. Dirán los jóvenes de hoy en día, es metere con el cuerpo del otro, un sin abuso consentimiento. Quiza. Pero éste viene luego del acto y es, si logrado, cuando ella siente que el elogio es merecido. Vaya paradoja. Además, la admiración no es por ser bonita, pues la mujer es hermosa cuando genera emoción, alegría, inspiración. Cuando se sienta bonito.

Hoy como ayer, las mujeres lavan platos; ¿Qué significa saber hacerlo?

Allá mujer sabe preguntar al espejo oa su amiga: «¿Cómo estoy?» Para saberse necesita ser vista. De ahí, arriesgo, la invitación al piropo. Un recorrido observando la mirada de mujeres de diversas edades, lleva una audiencia por que en países de Oriente Medio los muchachos se enamoran mirando los ojos de las mujeres, lo único visible bajo el Nikab. Y los alcanza. Nunca, obviamente, con el penoso y agraviante burka afgano

Los labios requieren apenas unos instantes y un «lipstick», quizás «gloss» o un lápiz y ya. Va sin espejo, si se quiere, pues saben el recorrido de memoria. Pero los ojos, son otra cosa, requiere tiempo, dedicación y un arsenal de recursos: delineador, «rimmel», sombras, corrector de ojeras y un sinfín de lápices, brochas y pinceles. Sin ir a más, porque los hay.

Mirar a los ojos, ¿abuso sin consentimiento?

Siempre ha enamorado la sonrisa abierta y alegre de la mujer y sí, llevó a equívocos, quizás porque no se sabía mirar a la diversidad de expresiones de los ojos y la mirada.

Aunque sólo se vean los ojos, las miradas hablan.

Es que no es posible planearlas o forzarlas: succeden sin que la protagonista lo sepa. Necesitan de otra lectura, de otro. En efecto se sonrie con los ojos. Pero sept tantos otros estados de ánimo y sentimientos, hasta incluso padecimientos.

La risa de todos estos años

Se puede ver la vista errática, perdida, hundida en dolorosas cavilaciones o fija y congelada en algún infinito de extravío o ausencia. La alegría que desborda los ojos e ilumina el entorno. Hay miradas de enfado, bronca, rabia y por que no, hasta de odio.

Ojos feroces con chispas de furia. Otras miradas son serenas y calmas, esas en que la mujer floata en su contentura e invite al reposo.
Los ojos reflejan también la decepción y la amargura, la desazón o insatisfacción, lo que duele. La vacilación en la incertidumbre, pero recordó la luminosidad de la esperanza y la paciente espera.

El brillo de la alegría, la diversión y el buen humor y también el aguijón de la ironía, el sarcasmo y la irritante burla. Vieras los ojos de audacia y defiance. De seducción que insinúa y engaña, pero más aún, del goce que invita al buen amor. La mirada de decepción o desprecio, rechazo y hasta aversión, pero por fortuna, también la ternura de la bienamada.

El barbijo nos acostumbro a Mirarnos en Los Ojos; la mirada era lo único que nos llegaba del otro.

La pena, la tristeza, la opacidad del ánimo y el dolor que oscurece la mirada, aunque mostró el entusiasmo, hasta la euforia y la expectativa del encuentro anhelado. Los celos y la confianza, el miedo y el candor, incluso la angustia que todo lo invade. Y más, el orgullo y la decepción, la culpa mordaz y la vergüenza. El lector sabra completo.

Los ojos de la mujer son notablemente más jóvenes que su edad cronológica

Quizás alguien objete por qué Solamente los ojos de la mujer. Tendría razón. Pero, son los que prefiero observado en la vida cotidiana y en todas las edades, pero no es así en mi práctica de psicoterapia. En hombres y mujeres la expresión de la mirada es poderosa y reveladora. Para todas las conferencias de zoom, las reuniones de equipos de trabajo y el trabajo psi por ´whatsapp´ durante el pico de la pandemia, perdió esa lectura, ese registro, tal vez esa transmisión empática.

Pero hay un rasgo más en «la sonrisa de tus ojos». Para mi sorpresa, algo me llamó la atención y es una hipótesis tentativa que el lector sabrá confirmar o dementir.

describe eso los ojos de la mujer son notablye más jóvenes que su edad cronológica. Me alegró, pero debería alegrar más a las mujeres. Al final de cuentas, es un elogio amable y veraz. Un piropo.

Por todo esto recomiendo a los hombres que jueguen sus naipes, mirando los ojos de las mujeres que los conmueven.

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Claudia Morales

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