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Interno oficial: la venganza de Daniel Scioli

Daniel Scioli dice que no lo tenía pensado. Que no lo charló la última vez que se reunió mano a mano con Cristina Kirchner, en diciembre del año pasado. Que tampoco era algo que rondaba su cabeza cuando Alberto Fernández le pidió la renuncia como ministro de Producción, cargo en el que apenas estuvo 49 días en el 2022. Su versión de los hechos es del estilo que siempre le gustó a él, sin tantas complicaciones : este verano salió a pasear por Mar del Plata, en su ya histórico «Bristol test». Cuando volvía de la playa lo interceptaron tres jóvenes anónimos, que salían de un bar, y le rogaron que se presentase como candidato. Y juré que recién ahí esa idea la instaló en la mente, y que ahora creció hasta convertirse en la razón de que la quita el sueño, que lo tiene «más convencido que nunca» de que va a ser el próximo Presidente.

Es más que probable que el informe oficial no sea estrictamente cierto. Pero importó poco. Lo interesante es que en el precandidato presidencial del otro motociclista y de Victoria Tolosa Paz, que va por el gobierno bonaerense, funciona como un Borgiano Aleph. Desde el lanzamiento de esta fórmula se pueden observar todas las complejidades del peronismo de hoy: el lento declive de la figura de Cristina, la falta de peso propio y de candidatos de La Cámpora, el ostracismo político del Presidente, la ausencia de consenso que genera la figura de Sergio Massa, que pesó en la espalda el peso de la crisis económica, el tira y afloje constante que fue el gobierno del Frente de Todos, y la lista podría seguir. Y de esa encrucijada nació algo que, juró Scioli, ni él mismo esperaba: las posibilidades que tiene de vencer, por ejemplo, un «Wado» De Pedro en una interna. Es la última revancha del hombre de la fe y la esperanza.

Último baile. «No me llamo Daniel Projecto». Esta frase se la dijo Scioli a CFK en plena campaña 2015, cuando el kirchnerismo insistió en que había que votar al “proyecto” y no al entonces gobernador. La anécdota, que tanto el motonauta como la vicepresidenta suelen contar para explicar (cada uno desde su óptica) la derrota en esas elecciones, ilustra las diferencias que se abrieron con los años entre las distintas facciones del peronismo. Y son «los heridos» a los que Scioli y Tolosa Paz apuntan a levantar con su ambulancia para vencer en la interna, lo mismo que hizo Menem con Cafiero en 1989.

El equipo que empuja estas candidaturas es una prueba fiel. Atrás de la campaña están Aníbal Fernández, los evitaros Emilio Pérsico y Fernando «Chino» Navarro, el canciller Santiago Cafiero, el ex secretario de Medios -y esposo de Tolosa Paz- Enrique Albistur y el histórico armador de Scioli Armando Pérez, entre otros. A todos los une una distancia profunda con La Cámpora, para decirlo de manera elegante. El corazón de esta aventura es -además de la ausencia de CFK en la lista y de la falta de candidatureos K a su altura- exactamente ese: una gran parte del peronismo se cansó de tener que seguir bajo la tutela del camporismo, una realidad que ya lleva casi quince años y que llevó a que hoy el espacio de Scioli mantenga charlas con Florencio Randazzo o Guillermo Moreno.

Por eso Scioli repite, casi a diario, que “no piensa” en bajarse, y hasta suspendió su visita habitual a Italia, a mediados de año, para tratarse las dolencias que le provocan el brazo que perdió. Cree que tiene muchas posibilidades de que De Pedro esté en un internado, aunque varios en su equipo piensan que finalmente será Axel Kicillof el retador. De cualquier manera, «el Pichichi» ya está en el área.

Laberinto. Pero las cartas todavía no están todas sobre la mesa. Aunque por distintos motivos, tanto Máximo Kirchner como Massa están moviendo cielo y tierra para bajar la candidatura del ex motonauta y la de Tolosa Paz. Y los dos esconden ases bajo la manga.

El ministro de Economía, que arrastra una larga enemistad con Scioli, mandó a todos sus alfiles a apuntar de lleno contra la «irresponsabilidad» del embajador ya decir que está «harto» de que «jueguen a los soldaditos». Sostiene la lógica de que una interna dejaría al candidato más votado del FdT en el tercer lugar en las PASO y que eso, como sucedió en el 2019, provocaría una corrida cambiaria y todavía más inflación. Por eso requiere uno de dos caminos: o una lista de unidad o presenta su renuncia.

Es una apuesta al límite, a la que del otro lado responde con sorna. «Perfecto, que se baje y va Scioli de único candidato». En este bando todos creen que el tigrense quiere ser el elegido y que eso y no su preocupación por la economía lo que explica sus últimos movimientos. Los que fueron al viaje a China juran que Massa casi tira el celular al piso cuando vio desde allá que Tolosa Paz se lanzó a la Provincia. Una nota al paso: aunque la apurada massista se leyó como una afrenta contra Scioli, fue en verdad un critique que agregó también a De Pedro, otro que según esta óptica «juega a los soldaditos» empalando las calles con su rostro mientras el ministro busca dólares para el mundo. Las primeras chispas entre los compañeros de Gabinete aparecerán.

Con Máximo el camino es, en cambio, más sinuoso. Es que, parafraseando a Perón, el enemigo estratégico podría convertirse en un alias táctico. Por un lado, el camporista es quien está poniendo más palos en la rueda de los retadores: amenazó con que cada lista debería llevar a sus propios candidatos a intendes, concejales y gobernadores -algo que, lógicamente, ninguno de los mandatarios locales quiere- y también con que empujaría a sufrir el piso del sistema D’Hondt de un 25 a 40% -lo que haría que los perdedores de la interna se queden afuera de las listas salvo que alcancen ese mínimo-. Pero, por el otro lado, tanto el camporista como Tolosa Paz comparte un mismo objetivo: sacar a Kicillof de Buenos Aires, uno porque prefier ver ahí a su aliado Martín Insaurralde y la otra porque lo quiere suceder. Esta conjunción de intereses llevó a varios en el peronismo a especular que podría haber algún volantazo inesperado antes del cierre de listas y que una oferta electoral atractiva podría llevar a Tolosa a declinar su postulación por otra cosa. Tanto cerca de ella como de Scioli lo niegan, y de hecho, para acallar esos rumores, se apuraron en difundir fotos juntos y dar entrevistas en modo dueto.

De cualquier manera, el misterio está revelado por sí mismo. En sólo días, cuando cierres las listas, verás si Scioli logra su revancha.

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Claudia Morales

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