Desde hace unos nueve lustros, mi principal preocupación académica se refiere a las palabras técnicas de la Ciencia Política hay Filosofía Políticay puedo decir que en las últimas décadas he advertido modificaciones en el uso de algunos términos que constituyen y acompañan a estas disciplinas.
Hace unos treinta años, en los inicios y auge de la mundialización, ciertas palabras de la política se marcharon para dar lugar al florecimiento y robustecimiento de otras; y, en realidad, donde más se restringe es la misma palabra «política», y su espacio está ocupado y ensanchado por la expresión «política de».
Dates sustantivos en que sustenta tal sostenido son los siguientes: al buscar en Google «definicion de politica» el resultado es de 6.390.000 paginasen cambio, si se busca «política de» se verifica que se han acumulado 4.530 millones de páginas.
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Entre tantos millones puede vers que aparecen expresiones de los más disímiles y con ninguna relación aparente entre ellas, cuentos como ‘política de los chimpancés’, ‘política de la música’, ‘política del aceite’, ‘política de la privacidad’, ‘política de gobierno digital’, etc., etc.
Esto muestra a las claras, que a la política le ha llegado eso qu’Ortega y Gasset llama «la barbarie de la especialización»lo que equivale a reconocer que se ha segmentado y fragmentado.
En la actualidad, el tema de la mundialización ya no se encuentra en el epicentro de la reflexión y el punto sobre el que más escriben y hablan eruditos, expertos y legos gira alrededor del desencanto, desilusion y la falta de esperanza en la politica y sus decisores, y puede vers también una intención esforzada por instalar nuevas palabras, entre las que se destacan, por ejemplo, arquipolítica, parapolítica, metapolítica, ultra política, pospolítica. Esto dice que ahora, a la política, no se le agrega un complemento determinativo como en la década de los noventa y la premierera década del siglo XXI, sino que lo que se hace es ponerle un prefijo.
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Esas palabras, generalmente acuñadas por pensadores de la izquierda política educada de Europa, no penetran en la sociedad, sólo giran dentro de las restringidas moradas dedicadas a las altas cumbres del intellect y no refleja el malestar de ese producto cosas y cosas que se generan en diversas ambiciones con la acción política.
De que politica hablamos
Si reconoce el alto grado de rechazo de la sociedad para con la política, es probable pensar en la oportunidad de la política para retomar y dinamizar características que suenan propias y de las que podemos soltarnos. Vale la pena entonces recordar aquí las principales características que le adjudicaron a la política grandes pensadores y autores destacados. Resumido aquí en tres secuencias:
En este sentido, y como consecuencia de la globalidad, la política es de por sí supra sectorial, la sectorialización o, lo que es lo mismo, la “política de” y la “política con prefijos” la empobbrecen y disminuyen en su amplitud natural .
En nuevo hoy candente la deliberación se convirtió en debate y, entonces, lo importante no es convencer sino vencer. Es un debate en el que la comunicación se convierte en una competencia por la construcción de relaciones paralelas. El olvido de la verdad hace que la deliberación sea sustituido por una concepción de la política como una forma de guerrauna guerra de la información por alcanzar y mantener el poder, que se convirtió en el fin principal del ‘telos’ político.
Se hace necesario desplazar a la «frontera antagónica» o si prefiere a la «guerra de posiciones» y buscar consensos axiológicos que sirvan de brújulas para marchar hacia un futuro en que la política mantenga un espacio donde el respeto de la dignidad humana y el mejoramiento de la sociedad no se pongan en discusión.
Se puede afirmar, y hacer casi sin poner peros, que intentar volver sobre la globalidad, la racionalidad teleológica y ciertos presupuestos axiológicos no significa someter la política a un espíritu conservador, pues debe tomarse en cuenta que la política es movimiento, dinámica, cambio, Mutabilidad que permite la adaptación a los requisitos de la época y la reorientación ante la crisis y, por ello, apoyarse en tales fundamentos est parte de la tarea para devolverle a la actividad política el prestigio del que pudo hacer gala en otros tiempos.
* Profesor de “Teoría Política Contemporánea” en la Carrera de Ciencia Política de la Universidad de Belgrano y Doctor en Ciencias Políticas.
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